Cómo limpiar y cargar energéticamente tus piedras

Con el uso diario, muchas tradiciones sostienen que las piedras «absorben» energía del ambiente y necesitan limpiarse periódicamente para mantener su efecto. Estos son los métodos más comunes.

Humo de palo santo o salvia. Pasar la piedra a través del humo durante unos segundos es uno de los métodos más usados y seguro para prácticamente cualquier tipo de piedra.

Luz de luna. Dejar las piedras expuestas durante la noche de luna llena es un método tradicional de «recarga» muy popular, especialmente para piedras asociadas a la intuición como la amatista o la selenita.

Agua (con precaución). Algunas piedras —cuarzo, amatista— toleran el agua corriente. Otras, como la selenita o la pirita, se dañan con el contacto con agua y deben limpiarse solo con humo o sonido.

Sonido. Un cuenco tibetano o una campana cerca de la piedra durante unos segundos es un método suave que funciona con cualquier tipo de mineral, incluidas las piezas más delicadas.

Frecuencia recomendada. Una limpieza cada 2 a 4 semanas es suficiente para uso doméstico habitual; si la piedra se usó en un momento de mucha tensión o se prestó a otra persona, conviene limpiarla de inmediato.

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